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Centro ANID COES presentó resultados de la quinta ola de ELSOC: «Radiografía del Cambio Social: Nuevos Hallazgos Longitudinales 2016-2021»

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miércoles 26 de enero de 2022

  • ¿Qué tan identificados se sienten los chilenos con su sistema político? ¿Qué tanto apoyan las movilizaciones sociales? ¿Hasta qué punto impacta el nivel socioeconómico en la salud mental de las personas? ¿Qué clase social es más propensa a tener más cohesión social, y cuál más conflicto barrial? A través de la “Radiografía del Cambio Social”, la Encuesta Longitudinal Social de Chile (ELSOC) busca responder estas y otras preguntas.

La encuesta ELSOC, desarrollada anualmente desde 2016 por el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES), da cuenta de los principales cambios vinculados al desarrollo de distintas formas de sociabilidad en Chile, estudiando las transformaciones a raíz de eventos que han alterado aspectos sociales, políticos y económicos de la vida nacional, tales como la pandemia de COVID-19 y el estallido social de octubre de 2019, el que ha desencadenado un proceso constituyente inédito en la historia de Chile. Así, ELSOC presenta una oportunidad única: la posibilidad de observar el efecto que estos fenómenos tienen sobre la población chilena desde una perspectiva longitudinal.

Los últimos resultados, que incluyeron 5 olas de estudio de esta encuesta panel, fueron presentados el pasado jueves 13 de enero en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, con retransmisión a través del canal de Youtube de COES. En dicha instancia Roberto González, investigador principal COES y Coordinador de ELSOC, abrió la presentación con un breve resumen de la encuesta. Por otro lado Matías Bargsted, Investigador asociado COES y profesor del Instituto de Sociología UC; Ana Figueiredo, Investigadora Asociada COES y profesora titular Escuela Psicología Universidad Academia de Humanismo Cristiano; y Daniel Miranda, Investigador Asociado COES e investigador de Mide UC, fueron los encargados de presentar los resultados desde sus respectivas áreas de estudio. Además, y con el fin de nutrir la conversación, Kathya Araujo, Académica de IDEA USACH y directora del Núcleo Milenio Autoridad y Asimetrías de Poder (NUMAAP); junto con Josefina Araos, historiadora e investigadora del IES Chile; fueron invitadas a comentar los resultados de la encuesta.

«Este estudio se realizó con la participación de diversos investigadores y colaboradores que nutrieron sus diferentes secciones, y muchas de las 90 baterías que aquí se presentan son trabajo de los más de 90 académicos que conforman el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES)«, especificó Roberto González, investigador principal COES y Coordinador de ELSOC.

Principales resultados

Respecto a los resultados, el módulo “Salud Mental” contiene datos notables y refleja cambios importantes de la sociedad, potenciados por factores como el género, el nivel de deudas e incluso los retiros del 10% de las AFP, elementos que impactaron a través del tiempo en la salud mental de los chilenos.

En esta línea, los datos del ELSOC advierten que las personas del quintil de menos ingresos son más propensas a tener sintomatología depresiva: 14,2% de ellos presentan una carga alta de síntomas de depresión, mientras que en el quintil con mayores ingresos (5), este es de solo 4,6%. Por otro lado, el nivel educacional también es un elemento que influye en los síntomas depresivos. Según los datos, el 26% de quienes alcanzaron educación básica presentan sintomatología depresiva de moderada a severa, mientras que esta misma cifra desciende a 16% para aquellos que tienen educación universitaria.

«Las personas más pobres tienen más sintomatología depresiva, lo cual va disminuyendo a medida que se ven los quintiles más ricos. Esto se condice también con el hecho de que las personas con mayores niveles de educación reportan menos sintomatología moderada o severa, mientras 1/4 de las personas más pobres los reporta», sostuvo la investigadora asociada COES Ana Figueiredo.

De esta forma, se advierte que hay factores socioeconómicos claramente ligados con la salud mental de los chilenos. La solución de esta problemática es difícil de estudiar, ya que no se puede discernir si una salud mental es precaria a causa de una mala situación socioeconómica, o si es realmente el origen de esta.

Perfiles según patrones de participación

En el plano político, y con el objetivo de determinar patrones de participación, se efectuó un análisis de clases latentes que permitió categorizar a los individuos entre 5 opciones: Reactivos (3,9%), quienes suelen tener bajos niveles de participación electoral y en manifestaciones; Desafectados (28,9%) virtualmente nulos niveles de participación política, ya sea convencional (votar) o no convencional (participar en marchas); Politizados (17,3%) individuos con elevados niveles de participación electoral y participación en protestas en 2019; Institucionales (47,2%), quienes participan reiteradamente de procesos electorales y son inactivos en protestas; e Hiper-politizados, caracterizados por ser un grupo muy pequeño de la muestra (2,7%), pero que son inusualmente activos en la expresión de su voz ya sea en eventos electorales o en manifestaciones.

Matías Bargsted, investigador asociado de COES, especificó que «aquellos grupos sociales que tienen más voz, y por ende exigen más cosas, no son la mayoría, sino solo el 2%, los Hiper-politizados. Los grupos más politizados son los que sienten mayor insatisfacción con la democracia, y quizá por eso son más movilizados, queriendo cambiar las cosas con la movilización».

En esta línea, Bargsted puntualizó en que «ha habido un gran crecimiento de movimientos progresistas, casi hegemónicamente», y que el estallido social de octubre de 2019 «hizo disminuir aún más la confianza hacia las instituciones. Chile se está convirtiendo en una sociedad que adhiere a la norma, pero que desconfía de las instituciones».

Estatus subjetivo y percepción del mérito

Durante las cinco olas de ELSOC, en todas ellas los participantes tienden a considerarse de clase media, fluctuando entre un 57,1% en 2016 a un 63,8% en 2021. El autoposicionamiento en la parte baja o media baja de la escala social presenta sin embargo fluctuaciones. El 2016 y el 2019 fue de 25% aproximado, mientras que en los otros años (2017, 2018 y 2021) estuvo por debajo del 20%, siendo el año 2021 cuando una menor proporción de chilenos se ubica en esa posición (14,9%). Finalmente, el autoposicionamiento en la parte alta de la escala social tiende a ser estable entre los años 2016 y 2018 en torno al 19%, y muestra una fluctuación más marcada en los años 2019 y 2021, bajando a un 11,9% y luego subiendo a un 21,5%, respectivamente.

Daniel Miranda, investigador asociado COES, dijo al respecto que «las personas consultadas a veces pasan de posiciones a alto a medio, o de bajo a medio, pero no cruzan extremos».

Al analizar la expectativa de movilidad social que los participantes de ELSOC tienen respecto de sus hijos en el futuro (ver Figura 4.41), se constata una fuerte relación entre la percepción de clase social subjetiva declarada por los chilenos/as y la que proyectan para sus hijos/as. De esta manera, las personas que en la quinta ola perciben pertenecer a una clase social baja o media baja, piensan que un 44,1% de sus hijos pertenecerán en el futuro a una clase social media alta y alta. Este porcentaje aumenta muy sustantivamente llegando a un 68,4 % en el caso de quienes se perciben como de clase media y se empina a un 95,4% en el caso de las personas que piensan que ellas pertenecen a las clases social media alta y alta.

«Electorado infiel» y el impacto del estallido social

Respecto a la presentación de los resultados, Kathya Araujo indicó que «una de las cosas principales que muestra este estudio es que tenemos un electorado infiel, con posiciones políticas bastante fluidas. También es importante ver cómo el 25% de la izquierda es sólida en su composición, además de que todos los movimientos de recomposición son hacia el centro».

«El voto no es una base ideologizada, por lo que no se puede esperar una base sólida de apoyo para ningún proyecto, ni de izquierda ni derecha, lo cual implicará un gran trabajo de ‘pedagogía política’», agregó Araujo.

Josefina Araos, por su parte, comentó sobre esta quinta ola de estudio que «permite empezar a entender el efecto y el papel cumplido por el estallido social en las percepciones y comportamiento de las personas».

«Se tensiona el efecto del estallido respecto a sus impactos, y parece que sus efectos no son duraderos. Todo nos llevar a replantearnos en qué consiste su impacto, si es un acelerador de procesos previos o si gatilla cosas nuevas, pero no un despertar radicalizado en ese octubre que algunos grupos idealizan», propuso Araos, concluyendo que «es clave estudiar qué es aquel centro con el que las personas se identifican, y si este tiene que ver con el modelo político tradicional, o si es un espacio de identificación influido por la desafección política y lejanía a los partidos políticos tradicionales».

Fuente: COES

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