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Incendio en cerros de Papudo y Zapallar causa pérdida de bosques centenarios

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  • El investigador del Centro ANID, Instituto de Ecología y Biodiversidad, Patricio Pliscoff, analizó los daños a la biodiversidad y futuras acciones a desarrollar, luego que las llamas consumieron más de 360 hectáreas en la Región de Valparaíso.

El incendio en cerros de Papudo, que se generó el pasado viernes 12 de mayo debido a una falla en el tendido eléctrico -que va desde el cerro La Higuera a Zapallar-, consumió más de 360 hectáreas, afectando a la biodiversidad de este ecosistema de la Región de Valparaíso.  Especies como la puya, bosques nativos jóvenes y comunidades de árboles centenarios, propios del bosque esclerófilo, fueron arrasados por las llamas que se iniciaron en un momento en que el termómetro marcaba los 29 grados de temperatura.

Pese a que no se registraron daños humanos ni en viviendas, el evento, que se mantiene controlado, representa una pérdida invaluable para nuestro patrimonio natural, especialmente en la “Quebrada El Francés”, sector que resultó totalmente consumido en su cabecera por las llamas.

Patricio Pliscoff, investigador del Instituto de Ecología y Biodiversidad, IEB, y quien realiza un estudio sobre los bosques de esta zona en el marco de su proyecto sobre “Refugios Climáticos”, analizó este escenario y los daños a la biodiversidad.

“Lo más dañado fue la Quebrada El Francés, un lugar que aún no había sido descrito en profundidad, pero en el que existían bosques únicos y quebradas muy bellas, con especies como canelos, olivillos y bellotos muy antiguos. Y en toda el área donde se propagó el incendio, incluyendo la zona norte de Zapallar, también se vieron afectados muchos peumos y boldos centenarios, y otros árboles, que ya no podrán recuperarse. También se quemó un sector con una población de passifloras, una de las quince que existen en nuestro país”, señala el además académico de la Pontificia Universidad Católica y del Centro de Sustentabilidad y Ecología Aplicada, CAPES.

Patricio Pliscoff comenta que, si el incendio hubiese ocurrido en verano, el resultado habría implicado miles de hectáreas quemadas, que probablemente hubiesen alcanzado a viviendas, poniendo en gran peligro a las personas del sector. En este caso, las condiciones ambientales del día siguiente, favorecidas por la niebla costera, ayudaron a que las llamas no siguieran propagándose de manera rápida. No obstante, el científico destaca que, si el incendio se hubiese controlado a tiempo, éste habría afectado un área mucho más acotada.

El investigador también estima que la zona afectada podría superar las 300 hectáreas, y que para determinar esto con mayor precisión, junto a su equipo de investigadores realizarán un monitoreo satelital, herramienta con la que actualmente trabajan y que además permitirá distinguir qué tipo de especies fueron afectadas.

La fauna que habita en este ecosistema también ha resultado dañada. “Se han rescatado lagartijas y roedores. Pero también se han encontrado ejemplares quemados de especies endémicas, como un tipo de caracol que sólo existe en ese lugar. Por otro lado, pensamos que especies como gatos colo-colo, güiñas y zorros, habrían tenido la opción de escapar”, explica Pliscoff.

A pesar que estuvo amenazado por las llamas durante tres días, el Parque El Boldo, donde se realiza principalmente el estudio liderado por el científico, no resultó afectado, debido a las mismas condiciones ambientales favorables del lugar, por las que justamente es catalogado como “refugio climático”. 

Trabajo cooperativo y acciones futuras

Brigadistas de CONAF, bomberos, junto a la Corporación Bosques de Zapallar, la comunidad de investigadores, y diversos voluntarios, se han organizado para prestar diversos tipos de ayuda, que van desde el combate del fuego hasta el rescate de fauna.

“Es muy desolador el daño que ha ocurrido en este ecosistema tan frágil.  Afortunadamente, no hay focos de incendios activos. Nosotros seguimos subiendo a los cerros con voluntarios para monitorear, ya que con la presencia de viento podría reactivarse algún foco. En ese contexto, estamos muy agradecidos por todo el apoyo recibido”, señaló Carmen Rosa Ringeling, directora de la Corporación Bosques de Zapallar.

Respecto al incendio, añade que no hay duda que éste se originó por una falla en el tendido eléctrico, que la detección fue muy temprana y los brigadistas llegaron muy rápido. “Sin embargo, el problema fue que no se pudo actuar a tiempo porque la empresa CGE demoró alrededor de una hora y media en llegar hasta el lugar para cortar la electricidad, y entonces el fuego ya se había desatado. Todavía queda por investigar qué produjo el corte del cableado y que las autoridades tomen acciones legales”, declaró Ringeling.

Respecto a las acciones futuras, Patricio Pliscoff menciona que lo primero es asegurar que no haya más rebrotes del incendio. Después, se debe continuar desarrollando acciones para el rescate de fauna, luego evaluar el daño al ecosistema de manera exhaustiva y realizar eventuales estrategias de restauración.

“Sabemos que este tipo de bosque mediterráneo puede regenerarse más rápido, sobre todo los matorrales. No obstante, ya perdimos una gran cantidad de bosques con árboles antiguos en las partes altas y quebradas, que son irrecuperables, lo que representa una gran pérdida. Por lo pronto, esperamos tener un poco de lluvia durante los próximos días y que esto contribuya”, finaliza el investigador del IEB.

Fuente: IEB

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